• 28 Marzo, 2016

Comunicación, familia y escuela

photo-1447920794601-37a69492c8c3Si entendemos un centro educativo como el espacio en el que se forman personas, es necesaria una comunicación constante y de confianza entre familia y escuela. 

El verdadero espejo de nuestras razones es el transcurso de nuestras vidas, y vemos constantemente el elemento diferenciador para el crecimiento personal del alumnado, la comunicación.

En la sociedad que vivimos, de un ritmo feroz, hiperestimulada, suceden acontecimientos que el alumno vive y debe dar respuesta. Nosotros, los formadores, acudimos a ellos, para que sepan gestionar esos elementos que pueden perturbar su bienestar, su infancia y por consiguiente su rendimiento académico.

Y por ello, la comunicación familia – escuela cobra un sentido, todos necesitamos ir por el mismo camino. Todos, en algún momento precisamos de ayudas para seguir adelante, para encarar el futuro y resolver las dificultades que nos encontramos.

Y esa es la palabra clave, ayuda, solo podemos modificar algo si la demandamos, somos conscientes y hacemos visible el problema, y es ahí cuando podemos actuar. Los grandes beneficiados, el alumnado, que debe exteriorizar todo aquello que tiene dentro, y hacer oír su voz.

Ellos sienten, ellos sufren, viven y experimentan y si hay un continuo feedback entre la familia y el docente podemos hacer que su caminar por la escuela sea lo más fructífero posible.


photo-1457153797314-80e6a376a555 (1)Ser padres es la profesión más dura que hay,
no nos han formado, y vamos viviendo situaciones a las que debemos dar respuesta. Primeras edades, infancia, pre-adolescencia,… cada una de ellas con sus momentos y sus inquietudes, sus relaciones y los acontecimientos externos que pueden llegar a interiorizar y confundirlos.

Familias de ahora, que llamamos “desestructuradas”, tan comunes hoy en día, y que pueden llegar a dificultar el crecimiento de los hijos. Y digo, pueden llegar a dificultar por una falta de comunicación y no contar la realidad del problema, teniendo siempre en cuenta que esa comunicación estará adaptada a la edad del infante.

En los centros educativos encontramos el plan de convivencia, es decir, vivir con los compañeros, con los docentes, en unos espacios y en un tiempo, en donde entran todas las habilidades sociales y comunicativas que dan valor al alumnado. Y convivencia en casa es lo mismo, partiendo siempre de la base del respeto y la empatía.

Por tanto, la llave que abre el baúl de una buena educación, consensuada, en busca del crecimiento personal  y de la gestión de emocional reside en la figura de quien educa, ya sea un docente o unos padres.

No debemos como padres obviar el gran potencial que tiene la escuela, no podemos dejar a un lado la educación de nuestros hijos cuando tenemos una gran herramienta que utilizar, cuando nos detenemos en comportamientos observables que precisan de soluciones, cuando está en la cuerda la formación interior de nuestro hijo.

photo-1417577792096-106a2c4e353dAcudamos al centro, hablemos con los docentes que nos podrán orientar en las decisiones a tomar conjuntamente, con una única meta, el bienestar de su hijo.

Porque a veces no sabemos cómo afrontar los conflictos que derivan en dificultades de comunicación, y la escuela, el maestro, no solo está para ofrecer contenidos, sino para acompañar su crecimiento personal a lo largo de una etapa, porque la escuela es un lugar para formar personas porque solo así dispondremos de un futuro mejor.

Por tanto, no solo el docente se encarga de transmitir información pensando que ésta es un fin en sí misma, sino enseña con el objetivo único de educar.

 

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Javier Mera Suárez

Docente y formador en metodologías participativas

@IOjaviM

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