Solicitar Consulta
  • 11 mayo, 2017

Maltrato infantil durante un divorcio

Cada día resulta más habitual encontrarse casos de maltrato infantil durante un divorcio. Triste situación por la que pasan muchos de nuestros menores implicados forzosamente en los procesos de divorcio o separación de sus padres. Ellos son las verdaderas víctimas de la ruptura del núcleo familiar.

Una mayoría de niños, tras la separación de sus padres, dejan de convivir con uno de sus progenitores pasando a tener un régimen de visitas limitado a escasas horas semanales, viéndose aún más reducido el tiempo que comparten padres-hijos debido a la cantidad de clases extraescolares que hoy día realizan. Pero incluso, en casos más extremos, se llega prohibir el contacto con el padre o la madre de manera temporal por orden judicial.

¿Por qué ocurre el maltrato infantil durante un divorcio?

maltrato infantil durante un divorcioEn este sentido, resulta de vital importancia la labor del progenitor que consigue la guarda y custodia de los menores, puesto que pasa a ser el único referente de sus hijos, desplegando un papel fundamental en el desarrollo personal y emocional del niño.

No obstante, multitud de padres sacan una cruel ventaja de esta desagradable situación para trasladar a sus hijos el sentimiento de odio y rechazo que sienten hacia su ex pareja, sin ser conscientes del daño que provocan con ello a los menores quienes se encuentran en pleno desarrollo emocional.

El resultado de tan despreciable comportamiento es el menoscabo grave de los sentimientos del niño hacia el progenitor del que es separado, incidiendo gravemente y de manera irreversible en la dignidad, autoestima e integridad psíquica y moral de la víctima con secuelas que se mantienen durante toda su vida. En el presunto maltrato infantil durante un divorcio, por otro lado, el progenitor que sufre la separación de sus hijos, padece igualmente esta lamentable situación sin poder hacer nada al respecto. Esto es lo que se conoce como Síndrome de Alienación Parental (SAP).

Detalles sobre el SAP (Síndrome de Alienación Parental

El SAP fue definido por primera vez en 1985 por el profesor de psiquiatría, Richard Gardner, donde lo precisó como;

“un desorden psicopatológico en el cual un niño, de forma permanente, denigra e insulta sin justificación alguna a uno de sus progenitores, generalmente, pero no exclusivamente, el padre y se niega a tener contacto con él.”

Posteriormente ha sido desarrollado por numerosos profesionales, llegando incluso a ser reconocido como concepto jurídico por el TEDH, condenando al estado cuyas autoridades lo permiten, al entender que vulnera el Derecho Humano del respeto a la vida familiar del progenitor alienado, reconocido como tal en el artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos.  

Muchos de los padres víctimas de dicha situación se preguntan qué hacer al respecto puesto que al no contar con la guarda y custodia de los menores su actuación puede verse dificultada. En primer lugar, puede intentarse un cambio de las medidas civiles en el orden correspondiente, pero

¿puede este despreciable comportamiento ser constitutivo de delito?

La Asamblea General de Naciones Unidas en la Convención de los Derechos del Niño celebrada en noviembre de 1989, identifica el maltrato a un menor como: “Toda violencia, perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, mientras que el niño se encuentre bajo la custodia de sus padres, de un tutor o de cualquier otra persona que le tenga a su cargo”.

 

 

¿Qué supone para la ley el maltrato infantil durante un divorcio?

En el ámbito del Derecho Penal, cada día cobra más importancia dicha sintomatología que, si bien tiene su origen en los procedimientos de divorcio; no menos cierto es que cuando se alcanzan estos límites dicho comportamiento puede constituir una forma de maltrato psicológico con consecuencias devastadoras para la personalidad de los niños que lo sufren. En este sentido, no existe  una descripción exacta tipificada de esta conducta, pero ello no quita que  pueda ser considerado como una forma de maltrato infantil, dado la manipulación que sufren los hijos por parte de uno de los progenitores, o el entorno familiar de éste, con intención de que rechace a su otro progenitor.

Consecuencias extremas

El resultado que se alcanza es una grave perturbación en el niño, pudiendo llegar a inducir en estas víctimas a diferentes trastornos como:

  • Depresión crónica
  • Incapacidad de funcionar en un ambiente psicosocial normal
  • Trastornos de identidad y de imagen
  • Desesperación
  • Sentimientos incontrolables de culpabilidad
  • Sentimientos de aislamiento
  • Comportamientos de hostilidad
  • Falta de organización
  • Trastornos de personalidad
  • Esquizofrenia
  • A veces en los casos más graves, incluso el suicidio.

 

La postura de los tribunales

Dada la transcendencia y consecuencias en torno al desarrollo de los menores en este tipo de casos, cada vez son más los Tribunales que acogen este comportamiento como una forma de maltrato infantil, pudiendo encuadrarse en la conducta tipificada en el artículo 173.2 del CP, el cual castiga el maltrato en el ámbito familiar, tanto físico como psicológico. La condena establecida puede ir desde los seis meses a los tres años de prisión, unida en los casos en los que se considere necesario, a la inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento de los menores por tiempo de uno a cinco años.

El debate en torno al reconocimiento de esta conducta por parte de los Tribunales tiene su origen en que dicho síndrome no ha sido reconocido por ninguna asociación profesional ni científica; sin embargo, la realidad es que el último de los manuales de Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría, DSM-5, sí reconoce dicha conducta aunque no se aluda con este nombre. Por otro lado, y en lo que a España concierne, el Ilustre Colegio de Médicos de Madrid lo reconoce en varias de las resoluciones de su Comisión Deontológica. Del mismo modo, el Consejo de Psicólogos se viene afirmando la necesidad de analizarlo.

La transformación en la consciencia de los niños no debe quedar impune

Lo que resulta incuestionable es que este tipo de conductas no pueden quedar impunes, ya que hablamos de una transformación en la conciencia de los niños por parte de uno de sus progenitores, con el único fin de destruir sus vínculos con el otro progenitor, llegando a generar un sentimiento de odio mediante un “lavado de cerebro” del que persisten graves secuelas de por vida.

A modo de conclusión podemos decir que todo procedimiento de divorcio, conlleva un desgaste emocional y psicológico para todas las personas que engloban el conflicto; sin embargo, los padres deben garantizar el menor sufrimiento posible a sus hijos y tratar de evitar que la ruptura de la pareja provoque una lucha de poder entre ellos. Es esencial no utilizar a los menores como moneda de cambio para conseguir sus pretensiones.

Por el contrario, se debe procurar un clima de acuerdo y armonía, que persista no solo durante la separación, sino también en el futuro, evitando así agravar el sufrimiento de los más pequeños a quienes les toca afrontar esta triste realidad.

¿Te ha sido útil nuestro artículo? Podemos ayudarte si necesitas profundizar o asesoramiento. Consultarnos no tiene costes. Hablemos. 🙂

 

María Serrano JiménezMaria Serrano

Abogada Penalista

maria@vestaliaasociados.es

 

Adjunto de Blog
  • baby-tears-small-child-sad-47090
  • annie-spratt-42054

Te va a interesar

Queremos saber qué opinas