INICIOS PROFESIONALES Y CRISIS: ¿POR DÓNDE EMPEZAR?

Para llegar a la meta de sus propósitos, la mayoría de los hombres es más capaz de un esfuerzo extraordinario que de una larga perseverancia.

Jean De La Bruyère


Captura de pantalla 2014-12-02 a la(s) 18.41.39La pasada semana me encontraba tomando un capuchino en una cafetería pequeñita, en el centro de Madrid, cuyo nombre no consigo recordar.

De lo que sí que no logro olvidarme, es de la conversación que mantenían las dos chicas jóvenes, que compartían confidencias en la mesa de al lado.

«¡No te quejes tía, que para como están las cosas…!»– le decía la una a la otra, en un intento inútil por consolarla. La muchacha por lo que pude escuchar, parecía estar protestando por las tareas que le encomendaban en el Despacho, en el que venía realizando una pasantía.»¿De qué me ha servido el Master? ¡Mi padre está que trina!«, continuaba lamentándose, mientras hacía garabatos en una servilleta de papel.

No tengo idea de cuales eran esas funciones, pero imagino que poco tenían que ver con el Derecho, ni nada que se le parezca remotamente.

Este tipo de situaciones se han convertido en la tónica habitual en muchos Despachos y Empresas, que lejos de formar a conciencia a sus becarios, les utilizan sin ningún tipo de escrúpulo para cubrir puestos administrativos, muchas veces, no retribuidos.

¿Ha desaparecido la figura del mentor y su pupilo? Quiero pensar que no, y que todavía existen Despachos en los que cuidan a los jóvenes, y les perciben como lo que son, futuro.

Pero lo verdaderamente triste, es que este extendido sector encima tenga que considerarse «afortunado» por estar al menos cubriendo el expediente; o recibiendo una cantidad miserable de dinero por jornadas de 40 horas semanales, en las que únicamente hacen fotocopias o cogen el teléfono.

A todos los que estáis en esta situación, os diré que siempre existe un lado positivo, y que está en vuestra mano el darle la vuelta a la tortilla.

Captura de pantalla 2014-12-02 a la(s) 18.38.49En cuanto al otro sector, el que ni siquiera ha tenido la oportunidad de poder quejarse por estar desempeñando funciones que nada tienen que ver con lo suyo, que no cunda el pánico.

Entiendo que tras meses y meses intentando encontrar una oportunidad laboral, sin éxito, es más que probable que la desesperación se apodere de ti. Se de lo que hablo, pues no hace tanto tiempo que lo viví en mi propia piel.

Es cierto que el actual panorama, no ayuda. Pero de ninguna manera podemos caer en el común error de encontrar en ello, una buena excusa para no dar el do de pecho.

Últimamente recibo mensajes de muchos jóvenes que están terminando de estudiar Derecho, o bien se han graduado recientemente, en los que me confiesan su miedo ante el incierto futuro laboral que se avalancha sobre ellos. Sobre todos nosotros.

A todos ellos les respondo con el mejor de mis consejos. Mi experiencia personal.

Parece que fue ayer cuando me encontraba en la misma tesitura, y me asfixiaba la idea de no poder abrirme camino, de no saber si quiera, por donde empezar.

Hace tres años, tras retirarme de la preparación a la carrera judicial, inicié una épica carrera que aún continúa, la de los inicios profesionales.

Me dediqué durante semanas a levantarme temprano y enviar mi curriculum a todas las ofertas de Despachos que me encontraba por el camino. Decenas. Y entre envío y envío, ¡no paraba de repetirme lo mucho que valía, y que seguramente alguien antes o después se acabaría dando cuenta!

Captura de pantalla 2014-12-02 a la(s) 19.11.54Transcurrido un tiempo, la respuesta llegó. Y tuve claro que no dejaría escapar la oportunidad. Que demostraría lo fantástica abogada que podía llegar a ser. Y lo hice. Pero de poco sirvió, pues pronto me percaté de que aquel Despacho no tenía en mente ni contratar a nadie, ni formar a nadie.

No os negaré que aquel primer batacazo fue duro, pero no me restó ni un ápice de ilusión ni pasión por esta profesión.

Eso sí, intenté dentro de las circunstancias, sacarle el máximo partido a la situación, como he hecho siempre a lo largo de mi vida.

Sed valientes. No dejéis de formaros, para lo que no es necesario invertir millonadas en una pila de cursos que se quedan en el olvido. Sed curiosos. En internet tenéis una fuente de información privilegiada que nuestros compañeros de hace 40 años no tenían. Aprovechadla. Sed perseverantes, pues como decía el escritor De La Bruyère, no es cuestión de actos extraordinarios y puntuales, sino de pequeños pasitos en la misma dirección, continuados en el tiempo.

Y por supuesto, no os olvidéis de rodearos de personas de las que podaís absorber no solo su experiencia o sus conocimientos técnicos, sino también una forma ética de ejercer esta profesión.

Captura de pantalla 2014-12-02 a la(s) 19.27.18Como muchos sabéis, hemos presentado una nueva Sección en el Colegio de Abogados de Madrid, «Iniciación y Desarrollo Profesional», y dentro de nuestros proyectos, está el de «mentoring profesional».

A todos aquellos que estéis empezando en la profesión, os animo a pedir información (iniciacion@icam.es) sobre este proyecto que estoy segura, va a ser muy enriquecedor para todos.