Dime amigo: ¿La vida es triste o soy triste yo?

Amado Nervo

SplitShire-1226Sobre el cariño y la atención se asientan muchos de los pilares fundamentales del niño y del futuro adolescente.

Autoestima y autenticidad que, al ir madurando, nos hace fortalecer y afianzar los rasgos de la personalidad.

En estas claves podemos encontrar una de las múltiples respuestas ante la incógnita que planteo a continuación:

¿Cuáles son los mecanismos internos que provocan en determinado alumnado  la desmotivación por lo académico cuando alcanzan la adolescencia?

En un porcentaje muy elevado de ocasiones, y ante la inevitable pregunta “¿por qué no te gusta estudiar?” que compartimos los docentes con el alumnado desmotivado  a lo largo de los primeros meses, las principales respuestas obtenidas giran en torno a un mismo tema: “por aburrimiento, porque no me interesa…”.

unsplash_5288cc8f3571d_1En la medida en que avanza el curso el grado de complicidad y confianza aumenta .

El alumnado  comparte con las personas de su entorno sentimientos muy diversos, los cuales clarifican la situación y que poco tienen que ver con lo anteriormente citado.

Se habla de valores profundos como amistad, cariño, comprensión, ilusión, pertenencia al grupo, integración en el aula, etc.

La ausencia de estos sentimientos originan en el alumnado estados emocionales convulsos que desembocan en muestras de rechazo e indiferencia hacia todo lo que tenga vinculación con lo académico: constancia, ausencia de normas, falta de concentración, etc.

landscape-mountains-nature-manUna vez que la “maquinaria” de la desmotivación está en funcionamiento se  generan episodios de absentismo, abandono de hábitos de estudio, violencia en clase y finalmente desvinculación con el ambiente escolar.

Todas estas fases tienen un factor en común, son claras expresiones de rabia e inconformidad, concebido todo esto por la tristeza que supone el asumir que gran parte de los valores y vivencias anteriormente citados están ausentes y no se experimentan ni en  casa ni en la escuela.

La inseguridad y falta de personalidad que muestran determinados estudiantes a la hora de afrontar nuevos retos personales en el día a día también lo provoca la carencia de inteligencia intrapersonal y falta de madurez.

Esto último es el reflejo de haber tenido experiencias negativas estimuladas por la indiferencia mostrada por sus responsables en lo referente al desarrollo afectivo/emocional. El que en su idiosincrasia abunden más los temores y la indecisión que la confianza en uno mismo.

Resumiendo y expresándome coloquialmente: cuando no te han dicho hasta la saciedad que eres lo mejor de vivir, una persona única, fuerte, capaz, genial e inigualable.

Los docentes vivimos comprometidos con nuestra labor, y así lo demostramos en nuestro día a día con nuestros actos, pero no debemos olvidar que lo óptimo es que finalmente la familia sea el primer referente y guía del adolescente.

foto Iñali

Iñaki Laría Hernández

Profesor educador FP Básica

Asesor educativo y formador en Vestalia Asociados

@IgnatiusLaria