¿Qué sucede con los hijos de padres separados?

Padre e hijaEstamos muy acostumbrados a leer y escuchar que la educación debe adaptarse a la realidad actual. Todo ha cambiado. Sobre todo si hablamos de hijos de padres separados.

Hablamos día sí y día también de tecnología, de inteligencias múltiples, de preparar a los alumnos en nuevas habilidades necesarias para trabajos que aún no existen. Metodologías activas en sustitución de la memorización de datos…

Pero tal vez no hablamos tanto de un cambio que afecta directamente a nuestros alumnos en su núcleo vital: el modelo de familia.

 

El concepto de familia ha cambiado

Ya no existe la familia “normal”, esa que antiguamente formaban papá y mamá, felices (o no, pero juntos bajo el mismo techo), un par de niños (por lo menos) y tal vez alguna mascota.

Casos reales de niños y niñas en la actualidad

influenciar a los hijosHoy encontramos en clase a M., cuya mamá se inseminó y trabaja, por lo que prácticamente vive con sus tíos.

También tenemos a J., cuyos papá y mamá trabajan hasta muy tarde porque no queda otra. Pasa la mayor parte de su tiempo con su cuidadora.

Luego está M., que llegó de China con solo unos meses y vive con sus padres y su hermano mayor, hijo biológico de éstos.

Cada uno tiene sus circunstancias familiares, que no son ni mejores ni peores que las de los demás; son las suyas.

 

Los hijos de padres separados actuales

Entre todos ellos encontramos a los hijos de padres separados. También son un grupo heterogéneo; tan heterogéneo como pueden serlo las relaciones entre sus progenitores y de cada progenitor con el niño o la niña dentro de su nueva vida.

Muchos padres y madres separados temen que esta circunstancia afecte al rendimiento escolar de sus hijos e intentan ponerse la venda antes de la herida. Buscando evitar la caida en las notas del pequeño ponen al profesor al tanto de “la situación”.

Desde luego, hay muchísimos factores que afectan a la estabilidad de estos niños. Por tanto a su rendimiento académico y a sus relaciones con el grupo. Sin embargo, hay uno que es determinante: si los padres son capaces de mantener sus conflictos personales al margen de ellos o no.

 

Es imprescindible mantener a los hijos al margen del conflicto

hijos de padres separadosMientras escribía este artículo se cruzó por casualidad en mi camino este otro: “Niños que dibujan el divorcio de sus padres”, y sin duda sus dibujos son mucho más explicativos que cualquier explicación que podamos dar. A mí me impactaron; son desgarradores.

Los padres y madres que se separan deben entender que es imprescindible que los niños permanezcan al margen de los problemas entre ellos. Eso implica que los niños no sean utilizados como herramienta de negociación, como mensajeros, como punto débil con el que hacer daño al otro.

Cualquier pareja con niños, esté separados o no, debe establecer como una prioridad que éstos no estén presentes nunca en caso de discusión (ni personal ni telefónica). Y por supuesto, que no perciban hostilidad con respecto a la otra parte. No se trata únicamente de gritos o insultos.

 

Ahorra sufrimiento innecesario evitando manipular o influenciar

Debemos ahorrarles cualquier comentario hiriente, ironía (qué importante es cómo se dicen las cosas…) o manipulación del tipo:

“¿en qué casa prefieres estar?”

“¿quién hace esto mejor?”

O el tópico “¿a quién quieres más?”

Todo esto también es hostilidad. Tal vez (sólo tal vez) sirvan para saciar el rencor de los adultos, pero son innecesarias para los niños y no les aportan absolutamente ningún beneficio. Todo lo contrario: les genera ansiedad, sufrimiento y les afecta profundamente.

 

No solo los padres pueden hacer daño al menor

Esta pauta debe ser seguida, no únicamente por los progenitores, sino también por su entorno más cercano (abuelos, tíos, amigos…), especialmente si tienen una presencia importante en la vida de los niños. Es una regla de oro que debe acatarse a rajatabla:

  • No se debe hablar mal al niño/a de la otra parte.
  • Recuerda no permitir que nadie del entorno lo haga.
  • Evitar a toda costa mantener conversaciones entre adultos en las que se despotrique contra el otro progenitor si los niños están delante.

Los niños tienen la oreja muy fina y el corazón muy vulnerable…

 

Involucrando a los niños normalizamos en ellos sentimientos de violencia

ruptura familiarEl niño que vive en su día a día en un entorno hostil interioriza la violencia (física o verbal) como una normalidad, y eso condiciona la manera que tiene de construir sus relaciones fuera del entorno familiar, por ejemplo con sus compañeros de clase.

Los educadores podemos tener la capacidad de “ver más allá” del comportamiento del niño y entender que necesita mucha paciencia y cariño (al fin y al cabo es lo que están pidiendo, aunque no sepan cómo hacerlo).

Cualquier niña o niño quiere a dos personas por encima de cualquier otra cosa en el mundo: a su madre y a su padre. Esto es independiente de lo que haya pasado entre ellos. Cualquier ataque hacia ellos les hace sufrir, venga de donde viene.

 

 

El sufrimiento es mayor si viene de uno de los progenitores

papa y mamáComo decíamos, este sufrimiento es mucho mayor cuando viene de su otro ser “más querido”.

El papel de mamá y el papel de papá, juntos o por separado, es amarle, protegerle, y generarle confianza.

Hay niñas y niños, hijos de padres separados, con una robusta salud emocional. Tal vez mejor que la de niños en “otras circunstancias” más complicadas.

Es cuestión de que su padre y su madre se impongan como prioridad ahorrarles cualquier sufrimiento innecesario.

 

 

Mónica Álvarez Ganado

Maestra de Primaria 

Experta en Marketing y Comunicación

@maganado