Quiero y puedo. La magia de sentirse capaz.

sentirse capaz de completar una carreraSentirse capaz. Dos palabras llenas de energía y tan difíciles de alcanzar según momentos de nuestra vida.

Esa es la diferencia entre luchar por conseguir algo o simplemente no intentarlo nunca.

¿A cuántos de nosotros nos hubiera venido bien unas palabras de ánimo del profesor de aquella asignatura que nos costaba tanto sacar?

Un gesto de confianza del entrenador en aquel deporte en el que te sentías más torpe que los demás.

Unas palabras de tus padres diciéndote que si te esfuerzas seguro que lo consigues, en vez del típico “como no dejes de ser tan vago…”

 

 

Como se forja el sentimiento de sentirse capaz de algo

sentirse capaz de ser un buen padre o una buena madreNuestra autoconfianza, nuestro sentimiento de ser capaces de algo, se va conformando a lo largo de toda nuestra vida.

Sobre todo en la niñez y juventud. Las personas que nos rodean son grandes responsables de que crezcamos con la sensación de:

  • “yo nunca podría hacer eso”
  • “eso a mí se me da mal”
  • “eso es imposible”

O la sensación de es difícil, pero si trabajo duro puede que lo logre” “si otros lo han hecho, ¿por  qué no iba a hacerlo yo?”…

 

La responsabilidad de la autoconfianza

Padres, entrenadores, educadores, psicólogos. Todos tenemos la gran responsabilidad de transmitir a los más jóvenes la sensación de autoconfianza y de capacidad. La que necesitarán para afrontar todos los retos que se encontraran a lo largo de la vida.

Que persigan un sueño, que trabajen por conseguir sus objetivos, que logren lo que se proponen. Todo dependerá, en parte, de lo que nosotros les transmitamos, de lo capaces que les hagamos sentir.

Las personas con una gran autoconfianza son las que se proponen retos más ambiciosos y las que persisten en ellos a pesar de las dificultades. Puede que un joven con gran autoconfianza no sea el mejor en algo, pero seguro que será el que más tarde en rendirse.

 

Afrontar tus retos por sentirse capaz

Sentirse capaz determinará la cantidad de esfuerzo y persistencia que una persona le dedique a afrontar sus retos.

ser capaz de hacer deporte regularmenteComo podrá imaginarse, este sentimiento de confianza en tus capacidades repercutirá muy favorablemente en la motivación y la autoestima. Haciendo que afrontes cualquier desafío con un estado emocional más positivo.

Si queremos que nuestros hijos, nuestros deportistas, nuestros alumnos, sean jóvenes que se esfuercen, y que además disfruten esforzándose, tenemos que poner todo de nuestra parte para transmitirles que tras ese esfuerzo tendrán su merecida recompensa.

 

Cuidado con generar desmotivación involuntariamente

A veces, podemos expresar tanto intencionadamente como involuntariamente. Mostramos que no confiamos que alguien consiga algo, que no creemos que se vaya a esforzar, que no creemos que tenga la habilidad suficiente.

Si transmitimos esto a nuestros jóvenes, a la primera dificultad o a la primera decepción, ellos pensarán que teníamos razón, que no valen.

Es como si el fracaso confirmara la teoría de incapacidad que les hemos estado transmitiendo, por lo tanto, no persistirán ni lucharan.

 

Motivar es más facil de lo que parece

A veces, un hecho tan simple como persuadir a alguien de que podrá, puede ser el detonante para que esa persona se esfuerce más que nunca. Con simples palabras de apoyo alguien puede sentirse capaz de lo que sea.

Cuidemos las palabras que decimos  cuando nuestros hijos suspenden un examen, la manera en que corregimos a nuestros alumnos cuando no les sale bien algo..

En definitiva cuidemos la autoconfianza de los más jóvenes, porque de ello dependerá que crezcan creyéndose capaces de todo o incapaces de nada.

 

Fco. Javier Bonilla Rodríguez

Psicólogo DeportivoDepartamento de psicología de la cantera del Real Madrid

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