La inteligencia emocional no es lo contrario de la inteligencia, no es el triunfo del corazón sobre la cabeza. Es la única intersección de ambas

-David Carusso-

photo-1448749927985-5565d99c10aeAllí estaba ella, sentada en el mismo lugar de siempre, a la hora de siempre, haciendo sus deberes de siempre y pensando..

No, mejor no pensaba, porque si lo hacía la cabeza se le llenaba de sentimientos que no podía explicar, que no encajaban, que ni siquiera entendía. ¿Qué le estaba pasando? Bueno, mejor no pensaba.

Ya había intentado hablar de ello en el cole e incluso en casa, pero le habían dicho que no tenía importancia, que tan sólo hiciera lo que tenía que hacer, “estudia mucho, saca buenas notas, así tendrás éxito vida”.

¿Y qué es el éxito papa? Algo le había dicho de tener un buen trabajo, ganar dinero y poder comprar cosas. Sí, ella quería tener muchas cosas como sus amigos, así que mejor no pensaba.

Y así, en una sociedad cada vez más materialista y competitiva, creamos pequeños robots programados para seguir un camino previamente determinado.

Una sociedad con una fuerte crisis de valores, en la que se diluye la individualidad y se pierde la creatividad y la ilusión para satisfacer las presiones y exigencias que se nos presuponen.

photo-1452789379775-73cdd7b93319Una era en la que predomina la actividad intelectual en detrimento de las emociones, sin entender que éstas son las que nos hacen verdaderamente humanos y las que nos van a enseñar a enfrentarnos a cada problema/oportunidad de la vida.

Es la falta de esta inteligencia emocional la que produce que en pleno siglo XXI, con todas las comodidades que éste ha traído consigo, la enfermedad más común sea la depresión.

No nos entendemos, no sabemos escucharnos, no nos permitimos conocernos, evitamos la soledad porque nos sentimos extraños.

Y es en los niños, desde muy temprana edad, en quien se debe desarrollar esta inteligencia emocional. Una educación que debería de estar muy presente tanto en los colegios, como en la familia.

Debemos enseñarles a identificar lo que sienten, a asimilarlo, comprenderlo, tolerarlo y regularlo.

6781559375_65c69d718d_bEnseñarles a aceptar todas las emociones, a que crezcan pensando que la tristeza es tan necesaria como alegría; a que dejen fluir los sentimientos pero sepan controlarlos; a analizar las emociones que les producen las situaciones que se les planteen en su día a día.

Consiguiendo así que poco a poco se conozcan a sí mismos, se entiendan y se respeten. Sólo así podrán entender y respetar a los demás.

Debemos de educar a nuestros niños en la naturaleza, fomentar sus relaciones sociales, el altruismo, el respeto a los animales, el amor por las personas y no por las cosas, eliminar las saturaciones tecnológicas y enseñarles a sentirse bien y en paz con ellos mismos pues, al fin y al cabo, siempre serán sus mejores amigos.

Y nosotros debemos de ser siempre sus referentes. Así que cuidemos nuestra inteligencia emocional. Por nuestro bien y por el de ellos.

¿Qué es el éxito papá? La capacidad de ser feliz.

 

PaulaPaula Álvarez-Buylla García
Abogada