“La vida misma es el más maravilloso cuento de hadas”

Hans Christian Andersen

cinderella-nemunaEl zapato de cristal de Cenicienta, el beso del Príncipe a la Bella Durmiente, Caperucita y su lobo, los Siete Enanitos y la dulce Blancanieves, la enamorada Fiona, la heladora Frozen, la valiente Mérida…

Desde los cuentos clásicos a las últimas heroínas de Pixar o Disney, están impregnadas de roles y estereotipos de género, que se transmiten a través de los tiempos y que nos condicionan en nuestra manera de ser niños o niñas.

Y es que mientras nos contaban cuentos, nos decían como debíamos comportarnos, que se esperaba de cada uno de nosotros.

De la princesa que fuese dulce, comedida, discreta, silenciosa, amable y atenta. Y del príncipe, que sea valiente, fuerte, decidido y atrevido.

ver-la-bella-durmiente-peliculaY siempre con un final feliz, siempre el mismo, el príncipe besa a la princesa, que, loca de amor, cae rendida en sus brazos y a comer perdices.

Pero ese no es el final del cuento, sino el principio. 

Cenicienta, era una mujer, maltratada por otras mujeres, que esperaba ser elegida por un príncipe al que sólo vio una vez, y siempre que fuese capaz de meter el pie en un incómodo zapato de cristal, con el que no podría dar ni dos pasos.

La Bella Durmiente, una señora, que se pasó cien años durmiendo, esperando a que el más apuesto príncipe la despertase con un beso. Una vida apasionante, mientras ella dormía, él vivía.

Y Blancanieves, atendiendo a siete enanitos, haciendo las labores propias de su género, las del hogar o domésticas.

open-uri20160107-21163-1ionlzk_c855f660Sus vestidos rosas y sus dulces rostros transmiten domesticidad, sumisión y matrimonio para ellas. Sus portes y actitudes, transmiten fuerza, decisión, valentía y conquista para ellos.

Si este «final de cuento» es una decisión tomada de forma reflexiva y consciente, debemos respetarlo. Pero, ¿qué sucede cuando no es así y te sientes mal porque tu final no es el del cuento? ¿Qué ocurre, socialmente, cuándo no cumples los mandatos de género?

Salirte del guión tiene un precio, y lo vemos en los cuentos de ahora, en los que no leemos sino vemos, en la decidida Mérida, que es tan princesa como guerrera, Frozen y su pelirroja hermana, y otras muchas en las que los finales ya son otros, y comen perdices igualmente felices, solas o acompañadas.

Los cuentos son historias en las que transmitimos sentimientos, emociones, pensamientos, roles y estereotipos, construimos palabra a palabra, en nuestra imaginación, personajes a los que queremos, odiamos, admiramos, y que nos remueven.

maxresdefault¿Debemos dejar de leer cuentos o ver películas, porque salen príncipes y princesas? No, eso es sencillo.

Lo realmente interesante y permanente en el tiempo es crear en los más pequeños y pequeñas el espíritu crítico que les permita distinguir la fantasía de la realidad, comprendiendo a su vez que los cuentos de hadas no siempre tienen un final feliz.

Que hay muchos finales y todos buenos, siempre que sea el que nosotros hayamos elegido para nuestra historia.

Y para saber si una historia, un cuento, o una película es igualitaria y dinamita los roles de género, sólo tiene que cumplir tres requisitos:

  1. En la historia tienen que salir dos mujeres, como mínimo.
  2. Esas mujeres tienen que hablar entre ellas.
  3. El tema del diálogo no debe ser un personaje masculino.

 

FOTO VESTALIAMaría García Sánchez

Consultora de proyectos. Docente y conferenciante en igualdad, emprendimiento, estrategia social y violencia de género

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