people-apple-iphone-writingHace unos días, y a través de un amigo, llegué a un post de David Torné titulado «Cómo acabar con un mal hábito».

En él habla sobre el hábito de consultar continuamente el correo electrónico y las redes sociales desde nuestros dispositivos móviles. Me ha hecho reflexionar sobre la utilidad que le damos en muchas ocasiones.

Es incuestionable aceptar que gracias a la tecnología hemos avanzado en muchos aspectos. En el mundo laboral, en nuestras relaciones profesionales y sociales, etc.

En el terreno personal permite mantener de forma frecuente el contacto con familiares o amigos que viven lejos de nosotros y a la familia ha llegado un nuevo integrante al que aceptamos y damos tiempo y espacio.

Te ignoro. Te ignoro porque aunque estamos en la misma mesa, y no nos hemos visto en todo el día yo mantengo una conversación con alguien a 200 km.

 photo-1447169685565-fedaa08420dfs la otra cara de la moneda. Somos capaces de ver la televisión, estar consultando facebook, responder mensajes por whatsapp, y al mismo tiempo intentar mantener una conversación con nuestra pareja mientras nuestros hijos se dedican a la lucha libre entre ellos.

Ni que decir tiene que tu pareja termina con un mal humor de campeonato, con toda la razón, y nosotros estamos en todas partes y en ninguna.

Me ignoras. Me ignoras porque la rutina se ha instalado entre nosotros y lo poco que nos decimos no tiene nada nuevo que ofrecer, al menos no tanta novedad como la información que te ofrecen al instante la tecnología y las redes sociales.

Conocemos la importancia que tiene la comunicación interpersonal y lo que llama la atención es la incomunicación que practicamos en el seno de nuestra propia familia, claro no es lo mismo recetar que tragarse la píldora.

91656487Entre nosotros se ha establecido determinada dinámica de relación y ya sabemos lo que nos va a decir el otro, de este modo olvidamos que la relación de pareja se sustenta en una buena comunicación. Cambiamos «conectar» entre nosotros por conectarnos a la red.

Nos ignoran. Nuestros hijos nos ignoran porque es mucho más divertido jugar con el móvil que contarnos que tal les ha ido en el colegio.

Para ellos es una fuente de entretenimiento y les permite estar en contacto con sus amigos. Nosotros como sus adultos de referencia lo utilizamos y por lo tanto ellos son un reflejo.

No les limitamos su uso porque nosotros lo utilizamos indiscriminadamente. Su utilización por los adolescentes está creando conflictos en las familias aunque yo lo extendería a que su utilización de forma continuada por parte de cualquier miembro de la familia puede generar conflictos.

Nos ignoramos. Nos ignoramos porque estamos tan cerca que pensamos que siempre estaremos ahí y no damos la importancia que merecen a nuestras relaciones más cálidas y cercanas.

Con lo sencillo que es relacionarnos a distancia y lo complicado que nos resulta comunicarnos con la persona que está a nuestro lado, con la que proyectamos un futuro común, con la que creamos una familia con tanto esfuerzo.

photo-1452457779869-0a9ebbbdee99La tecnología nos ha facilitado enormemente la vida pero ¿hacemos una utilización racional de los dispositivos móviles? ¿prestamos la atención adecuada a las personas que nos rodean?

Cuando estamos en familia creo que deberíamos ESTAR en mayúsculas, estar presentes prestando atención aquí, ahora, sin otras distracciones que dispersen nuestra mente hacia mil tareas diferentes. Dedicarles tiempo, no importa tanto la cantidad sino la calidad de ese tiempo.

Utilicemos de manera responsable las oportunidades que nos ofrece la tecnología y tratemos de evitar en la medida de lo posible los aspectos negativos que se puedan generar de un mal hábito en su uso.

Como muestra de buena voluntad he conseguido escribir esta entrada sin consultar en ningún momento las redes sociales ni el correo electrónico. ¡Premio!

PicsArt_01-16-06.04.05Mónica Rueda Andrinal

Trabajadora Social y Mediadora Familiar

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