Esta era la frase que siempre decía Silvana Vignali, fundadora del Proyecto Esperanza en Albania.

Ella siempre será  el alma del proyecto. Trabajadora social italiana e incansable,  visitó Albania en 1994 y en vez de empezar a disfrutar de su jubilación decidió hacer algo por las personas con algún tipo de discapacidad que por aquel entonces, no tenían ningún tipo de derecho, ni ayudas.

Puso en pie siete casas-familia, hogares en que convivir asistidos por trabajadores sociales; un centro de terapia ocupacional; otro de trabajo con madera y uno textil. En un país en el que ser mujer y no hablar albanés son enormes impedimentos, Silvana superó todas las barreras.

A pesar de que ya son 6 años los que he podido participar como voluntaria en el campamento de verano, aún me cuesta explicar qué es el proyecto, porque lo que vives en esos días de compartir con gente tan especial, NO TIENE PALABRAS.

Los voluntarios españoles participamos en lo que es el campamento de verano. Son 3 quincenas, repartidas entre los meses de Julio y Agosto.

¿De qué se trata? Pues son los días de vacaciones de los chavales, no sólo para los que pertenecen al Proyecto Esperanza, sino también para las niñas de Madre Teresa y para los internos del Psiquiátrico.

¿A qué nos dedicamos? A entretener, a mimar y a divertir a estos chicos y chicas.

Para los del psiquiátrico, estos días suponen un poco de libertad, de cariño y de cuidado. Son los únicos días que salen de la institución, los únicos días que comparten con otras personas, los únicos días que disfrutan de un trato amable, de una caricia, de un beso…

photo-1459178840030-86b747008059Cada vez que sales un poco de tu realidad y te acercas a otras, te das cuenta de que esa frase que dicen muchos voluntarios “al final quien más recibe eres tú” cobra sentido real.

Puedes ir con las intenciones de dejarte la piel esos días y por supuesto, darlo todo y, aún así, vuelves tú con mucho más de lo que has dejado.

El voluntariado es parte importante del desarrollo personal y sería recomendable que todo lo hiciésemos todos, al menos, una vez en la vida. Ese rato de salir de ti mismo, de tus problemas, tus comodidades y tu realidad y “calzarte” los zapatos del otro.

¿Se cambia el mundo? Pues creo que sí. Cambias esos instantes de entrega a la otra persona, y sobre todo, cambias tú porque vives la gratuidad. Y ese cambio te hará volver a tu realidad de otro modo y eso ya mueve, marca la diferencia.

La empatía, esa capacidad de ponerse en el lugar del otro, intentar sentir lo que siente,  la gratuidad, el dar sin esperar nada a cambio el cansancio agradecido, ese que te deja K.O pero con buen sabor de boca, con satisfacción del trabajo bien hecho, la entrega para dar el 100% son palabras que van unidas al voluntariado y son palabras que deberían ir unidas a la formación integral de la persona.

Que no son sólo matemáticas, lengua o historia, que hay que educar en sensibilidad, apertura y solidaridad.

 

Belén García- Collantes JardónCaptura de pantalla 2016-05-10 13.56.46

Psicóloga Clínica. Experta en Psicoterapia de  familias, niños y adolescentes

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