photo-1457954275879-87d67ee5507eLa maternidad y la forma de afrontarla es, sin duda, una de las fisuras del feminismo. Quizá porque asomarse implica cuestionar una construcción social y emocional, eminentemente patriarcal, y que nos sitúa frente a una afirmación aceptada de manera mayoritaria: «la maternidad- crianza es la obra mas increíble que una mujer podía llevar a cabo en su vida».

Sin embargo, las mujeres somos creadoras de más proyectos de vida que el de seres humanos. Ser madre o no, no indica la calidad de desarrollo de la vida de una mujer.

Creer lo contrario es lo que hemos ido asimilando de manera cultural pero es necesario que cada una de nosotras reformulemos nuestra vida, y nuestra posición ante la maternidad- crianza, para tomar decisiones libres, y por libres quiero decir propias.

Este cambio cultural, implica aceptar que una mujer puede no querer ser madre, y eso no quiere decir que no pueda, si no QUE NO QUIERE SER MADRE. Por supuesto, esta decisión no la convierte en una bruja maldita y desnaturalizada.

Una ha de aprender a escucharse y conocerse para que nadie venga a reprocharle sobre su maternidad y sus decisiones.

photo-1434425937023-dd37d1512d9dLo que es patriarcal de verdad es decirle a una mujer cómo debe sentir y cómo debe comportarse. Si seguimos con la idea de “madre antes que mujer”, “arquitecta antes que mujer” ,”esposa antes que mujer”… vamos a seguir estando ciegas… Y es que a veces necesitamos que alguien nos encienda la luz, y nos ayude a comprender que lo que había sobre nuestros ojos era una venda. Después, quitarla o mantenerla, es nuestra decisión como mujeres.

El modelo de maternidad que tenemos ahora se basa en el ideal que se ha ido construyendo en los dos últimos siglos: el de la “buena madre”, que supone responder adecuadamente a unas determinadas exigencias sociales. Una entrega total a la crianza, presuponiendo que tenemos una serie de conocimientos superiores, por el mero hecho de ser mujer, y eso que eso mismo se ha heredado.

Esta ideología de maternidad genera profundos sentimientos de culpa en todas aquellas madres que no logran cumplir con las expectativasy también culpabiliza a aquéllas que no sienten como propio ese modelo y desean hacer las cosas de otra manera. También señala y estigmatiza a aquellas mujeres que han elegido no ser madre.

“No ser madre es una elección personal al alcance de muy pocas mujeres en el mundo y se sigue llevando con discreción y sanciones sociales. Hay otra cuestión aún más prohibida: la de ser madre y arrepentirse”

Ha llegado el momento de redefinir la maternidad fuera del modelo patriarcal de entrega e incondicionalidad, pues el hecho de que la mujer pueda tener hijos no implica necesariamente que quiera tenerlos, ni tampoco que tenerlos sea bueno, mejor o siquiera apetecible.

No hay malas o buenas madres. Hay mujeres que decidieron o aceptaron su maternidad y otras que han decidido no serlo, y eso no puede convertirse en una categoría social.

 

jpgMaríaGMaría García Sánchez

Consultora de proyectos. Docente y conferenciante en igualdad, emprendimiento, estrategia social y violencia de género