La psicología positiva es una rama de la psicología que no espera a que haya un problema para actuar, sino que aboga por utilizar las fortalezas del individuo para conseguir llegar a su máximo, y actuar como prevención para afrontar los posibles problemas futuros. De esta forma, el individuo se convierte en una parte activa frente a los problemas: es él quien ataca a los problemas, no los problemas quienes le atacan.

Así, la psicología positiva nos previene, destacando y reforzando nuestras fortalezas, que son las que nos dan la capacidad de afrontar, resistir, adaptarse y encontrar sentido a las experiencias traumáticas.

¿EL DIVORCIO ES UN TRAUMA?

Aunque muchas veces se hable de divorcio traumático y no traumático, en realidad se debería hablar de divorcio más o menos traumático. Un divorcio siempre es traumático.

El Divorcio como un punto y aparte

Las experiencias traumáticas son aquellas que amenazan nuestra estabilidad. Un divorcio es un punto y aparte en la estabilidad de lo que ha sido nuestro plan de vida hasta ahora. Además, aunque la decisión se haya tomado ya hace tiempo, el proceso del divorcio hace que todo se reactive y pasemos por esas emociones otra vez.

LA PSICOLOGÍA POSITIVA Y EL DIVORCIO

El sistema de creencias, los estilos de enfrentamiento, las emociones positivas, la búsqueda de valores, las fortalezas, son factores que nos permiten superar los desafíos y salir fortalecidos de las experiencias traumáticas.

Estas estructuras se pueden reforzar, tanto antes, después o mientras estamos en el proceso de divorcio. Los recursos psicológicos son fundamentales para enfrentar las situaciones críticas de la vida.

Por esto es tan importante el acompañamiento psicológico en un proceso de divorcio, no tanto por poner solución a los problemas que estén surgiendo (que también), sino por el factor de prevención, reforzando las fortalezas y esquemas personales.

Paula Ronco Cardoso Vestalia

Paula Ronco Cardoso

Psicóloga en Vestalia Asociados

paula@vestaliaasociados.es