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  • 17 Junio, 2017

Mi ex quiere trasladar a nuestro hijo sin consentimiento, tiene la custodia ¿qué hacer?

Desgraciadamente que uno de los progenitores decida, unilateralmente, llevarse a los hijos comunes a otra ciudad, incluso a otro país, es más habitual de lo que se pudiera llegar a pensar. Cuano nuestro ex quiere trasladar a nuestro hijo sin consentimiento nos invade una sensación de impotencia que podemos combatir si conocemos las opciones que tenemos.

Esta situación tan desesperante para el padre o madre que la sufre se puede dar cuando, o bien todavía no hay medidas legales establecidas, o bien existiendo las mismas ese progenitor decide modificarlas “de facto” saltándose a la torera los trámites legales a tales efectos.

 

Diferentes escenarios cuando el progenitor custodio quiere trasladar a nuestro hijo sin consentimiento

Hoy vamos a centrarnos en este caso, cuando el progenitor con la custodia quiere llevarse a los hijos a otra residencia. Lo primero debemos atender al contenido de la resolución judicial definitiva o el convenio regulador vigente, es decir, las condiciones que se han pactado o haya estipulado un juez sobre la custodia.

Dependiendo de los casos pueden existir diversas posturas o pensamientos al respecto:

 

1.- Pensar que tal decisión es un derecho que corresponde a quien ostenta la guarda y custodia exclusiva:

Queremos remarcar que no estamos cuestionando el derecho del progenitor custodio a fijar su domicilio libremente dentro del territorio español (Art. 19 C.E), sino que debatimos si, unilateralmente, éste puede hacer sin contar con el consentimiento del otro.

Por otro lado, matizar que si el cambio de residencia es dentro de la misma ciudad entendemos que no sería necesario contar con el consentimiento del otro, salvo que se haya pactado expresamente en el convenio. Bastaría en este caso con un escrito comunicando esta situación.

 

Si el cambio de residencia es dentro de la misma ciudad entendemos que no sería necesario contar con el consentimiento del otro, salvo que se haya pactado expresamente en el convenio

 

2.- Pensar que esa decisión de trasladar a nuestro hijo sin mi consentimiento depende de autorización judicial.

Podríamos pensar que este tipo de decisiones se encuentran dentro del ámbito del ejercicio conjunto de la patria potestad, y por lo tanto depende de dicho consentimiento o de esa autorización judicial (arts. 154 y 156 C.C).

En mi opinión, la atribución de la guarda y custodia de los menores contempla aquellas cuestiones cotidianas propias de la rutina de los menores, pero no aquellas trascendentales como puedan ser las referentes a la residencia, la salud o la educación cuando acarrean cambios en la vida de los niños.

En este sentido, el trasladar al menor a otra ciudad implica un giro de 180 grados que afecta a las relaciones sociales y familiares.

 

 

Entonces, ¿cuál sería la postura más adecuada cuando el progenitor custodio quiere cambiar su residencia y, por lo tanto, llevarse a los niños consigo?

El progenitor custodio deberá notificar fehacientemente al otro esta situación para que pueda manifestar en un plazo razonable su consentimiento u oposición. Se entiende que el silencio del progenitor podría llegar a entenderse como una aceptación tácita, así como si sus actos pueden traducirse como que consiente el cambio propuesto (ejemplo: firmar la autorización de cambio de expediente escolar).

 

El dialogo, una alternativa eficaz, aunque muchos opten por “la solución fácil”

Lo conveniente en este caso es que el padre y la madre se sienten a dialogar sobre ello ponderando todos los intereses en juego y pensando en el bienestar de los hijos, analizando la repercusión que pudiera tener en la vida del menor este cambio de residencia.

Pero seamos francos, esto no suele ser lo habitual. En muchas ocasiones el progenitor custodio opta por “la solución fácil”: poner tierra de por medio sin previo aviso.

El objetivo del creador de la estrategia en ambos casos, es el mismo. Conseguir asentar una situación que les conviene a sus intereses personales, alejando cruelmente al menor del otro de forma que, cuando llegue el momento de plantear esta situación ante un Tribunal, el niño o niña está ya totalmente asentado. La lentitud de nuestra Justicia, siempre nos juega en contra.

También hemos visto este tipo de conductas deleznables cuando uno de los progenitores quiere evitar a toda costa que se acuerde la guarda y custodia compartida y para ello, empleando malas mañas, pone kilómetros de por medio entre el otro progenitor y el menor. Total, para cuando se presente una demanda, se admita a trámite y se señale juicio, que habrán transcurrido, ¿6 meses? Seguramente más.

 

Lo que suele ocurrir en los juzgados cuando trasladan a los hijos sin consentimiento

Lo más indignante de todo es que, en muchas ocasiones, los Juzgados parecen premiar al “sustractor” dejando la situación tal y como está (por aquello del arraigo), sin pensar en que el menor está en esa nueva ciudad porque ha sido literalmente arrancado de su entorno social, escolar y familiar.

Por si esto fuera poco, el progenitor al que le han privado de estar con su hijo se verá obligado a trasladarse a la ciudad donde el menor se encuentra, buscar e incurrir en gastos de abogado y, en el peor de los escenarios, a hacer de investigador para el caso en el que ni siquiera tenga constancia de donde se encuentra el menor.

En este tipo de conflictos familiares confluyen distintos intereses en juego como el derecho a cambiar de residencia del progenitor custodio y, de otra parte, el derecho del progenitor no custodio a seguir manteniendo la relación con sus hijos. Asimismo, prioritariamente debería estar el Derecho de todo niño a mantener la relación con ambos progenitores.

 

Nuestro consejo profesional como abogados de familia

Mi consejo profesional como abogada de familia es que el padre o la madre afectado debe actuar con suma rapidez. Hay ocasiones en las que el otro progenitor incluso anuncia lo que pretende hacer, lo que nos facilita poder reaccionar de forma temprana y, además, tener localizado al menor en muchos casos.

Para este tipo de situaciones recomiendo acudir rápidamente a un abogado de familia quien te deberá aconsejar que dejes constancia inmediata de tu oposición a este cambio por escrito dirigido al otro progenitor, así como al centro escolar.

Aunque el colegio está obligado a solicitar autorización de ambos progenitores para cualquier cambio de expediente -puesto que los dos ostentan la patria potestad de los menores-, no siempre ocurre así. También hemos visto irregularidades en cuanto a que el centro escolar de la nueva ciudad tramite la matrícula sin que el otro lo autorice. Por ello es importante dejar constancia de forma fehaciente de que existe una oposición a esta medida para que el centro tema incurrir en posibles responsabilidades.

 

No existen soluciones milagrosas, lo deseable es que ambos padres sean capaces de dialogar

Es evidente que no existen soluciones milagrosas en estos casos, máxime cuando uno de los progenitores verdaderamente se ve obligado a marcharse por motivos profesionales a otra ciudad. Pero aun cuando existe justa causa, como exponíamos, lo deseable es que el padre y la madre sean capaces de sentarse a hablar y evaluar juntos el impacto que supone sobre el menor el cambiar de ciudad, con todo lo que ello implica, buscando la opción que menos le perjudique.

Sin embargo, esto ocurre en contadas ocasiones ya que los adultos suelen anteponer sus intereses personales a los de los niños.

 

Aspectos que tendrá en cuenta un juez

Por lo tanto, será el Juez quien deberá tener en cuenta los siguientes aspectos sobre el menor y su contexto familiar: la edad y madurez para expresar su opinión, el lugar dónde pasaría a residir, si existen vínculos con familia extensa en la nueva ciudad, si el traslado dificulta en exceso la relación con el otro progenitor, si el cambio está justificado y si el progenitor que se traslada tiene arraigo en esa ciudad, así como también se tiene en cuenta si el progenitor no custodio ha estado abonando la pensión de alimentos del menor como le corresponde.

Según mi experiencia profesional no existe actualmente ninguna herramienta que ofrezca una respuesta rápida a este conflicto, debido a la falta de recursos que provocan dilaciones indecentes en los procesos de familia.

La vía más adecuada en todo caso es iniciar un procedimiento “de urgencia” (a través del 158 de nuestro Código Civil), en el que argumentaremos porqué consideramos que ese cambio es perjudicial para el menor y/o para la relación con el otro progenitor.

Sin embargo, nos encontramos ante un muro infranqueable: EL TIEMPO. Cuando por fin la Justicia nos atiende, es demasiado tarde. Incluso cuando nos da la razón, los meses perdidos no son recuperables, ni por los padres ni por los hijos.

No obstante, como siempre digo a mis clientes, hay que ser rápido y actuar. Pues, al fin y al cabo, si no luchas por tus propios hijos, ¿por quién vas a luchar?

 

 

¿Te encuentras en esta situación? Actúa rápido para evitar disgustos. Estamos a tu disposición por si necesitas contactarnos.

 

 

Delia María Rodríguez Rodríguez
Abogada y Mediadora. Socia Directora en Vestalia Asociados
www.vestaliaasociados.es

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