
Si estás inmerso/a en un proceso de divorcio o en un procedimiento judicial de custodia, es probable que esta pregunta te haya quitado el sueño: ¿va a tener que declarar mi hijo/a? ¿Le van a preguntar con quién quiere vivir? ¿Cómo será ese momento para él o para ella?
Es una de las dudas más frecuentes que nos trasladan los padres que acuden a Vestalia Abogados de Familia e Infancia. Y tiene mucho sentido: nadie quiere que sus hijos pasen por una experiencia difícil y desconocida.
Por eso, en este artículo queremos explicarte qué ocurre cuando hay menores en un proceso de familia para tratar, en la medida de lo posible, de despejar las dudas al respecto.
¿A partir de qué edad escuchan a tu hijo?
La ley fija los 12 años como edad a partir de la cual el juez está obligado a escuchar al menor antes de tomar decisiones que le afecten personalmente acerca de la custodia, régimen de visitas, etc.
En la práctica, el criterio que se sigue no es, de manera estricta, la edad del menor, sino la madurez suficiente: si el juez considera que el niño tiene capacidad para formarse una opinión propia puede igualmente escucharle.
El derecho a ser escuchado es un derecho de los menores en un proceso de familia, reconocido tanto en la legislación española como en la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño.
¿Qué le pueden preguntar exactamente?
Aquí es donde muchos padres tienen gran incertidumbre, por eso vamos a comenzar por aclarar esta cuestión tan preocupante.
El juez no le va a preguntar a tu hijo con quién quiere vivir o, al menos, no de una manera tan directa. Lo que busca es conocer cómo vive el menor su situación: cómo es su relación con cada progenitor, cómo se siente en cada casa, qué rutinas tiene, etc. Es importante resaltar que la decisión final siempre la toma el juez, no el niño.
Hay que tener presente en todo momento que lo que se persigue es el interés superior del menor, por lo que, la finalidad del proceso es protegerle y cuidar su bienestar y desarrollo.
Cargar a un hijo con la responsabilidad de elegir entre sus padres es una de las cosas más dañinas que puede ocurrir en un proceso de estas características. Son incontables las veces que, en la práctica, nos encontramos con estas situaciones que pasan factura en el bienestar de los hijos y la salud afectiva de toda la familia.
Los jueces son conocedores de ello y, cuando detectan que un menor llega condicionado o con un discurso aprendido, lo tienen muy en cuenta a la hora de valorarlo. En cualquier caso, no podemos ignorar que se dan casos en los que el Juez y el Fiscal no son capaces de detectar claramente a un menor mediatizado, por lo que siempre resulta muy conveniente contar con apoyo de psicólogos en las exploraciones judiciales para servir de soporte ante casos complejos.
¿Cómo se lleva a cabo la declaración de los menores en un proceso de familia?
La forma en la que se ejerce el derecho de los menores a ser escuchados en procesos de familia en los que se van a dictar medidas que les afectan directamente puede ser por dos canales procesales habituales:
- la exploración judicial
- la entrevista directa con el equipo técnico
La exploración judicial de los menores
No deja de ser una charla informal entre el niño y el Juez y el Fiscal a puerta cerrada y sin los progenitores ni abogados. Puede durar entre 10 y 20 minutos, dependiendo del caso concreto.
Hay tribunales que graban la exploración de los menores y otros que simplemente levantan un acta (que suelen dar a las partes) con lo más importante de la conversación con el niño o niña, siempre velando -de la forma más eficiente posible- por su derecho a la intimidad, por lo que se procura no revelar datos que no son importantes y que pueden dejarles en una situación complicada ante sus padres. En muchas ocasiones, vemos cómo los niños sufren un conflicto de lealtades alimentado por sus propios progenitores, siendo incapaces de expresarse con plena libertad.
Que esa conversación con el tribunal sea privada les tranquiliza notablemente, pero también debemos informarles de que no se darán detalles de lo que cuenten, pero sí de algunas cuestiones relevantes para que el Juez pueda tomar una decisión adaptada a cada contexto familiar.
El tipo de práctica dependerá de la edad del menor, en primer lugar, siendo lo más habitual que las exploraciones judiciales se realicen a partir de los 8-9 años de los niños, dependiendo del criterio de cada juzgado.
Entrevista con el equipo técnico de los equipos psicosociales
En los juzgados de familia hay un equipo psicosocial adscrito al mismo —formado por psicólogos y trabajadores sociales— que entrevistan a los menores y elaboran un informe sobre su situación.
El formato de la entrevista, así como las pruebas que se realizan, están adaptadas a la edad y necesidades del niño o niña. Lógicamente, no será lo mismo hablar con un menor de 3 años que con otro de 6 por motivos evidentes; de la misma forma, con un bebé de 12 meses, será más complejo realizar ninguna prueba más allá de la observación de la interacción paterno-filial.
La interacción paterno-filial (tanto con el padre como con la madre) es una práctica más que realiza el equipo técnico para analizar la reacción de los niños al estar con sus progenitores por separado en privado, buscando crear entornos relajados donde puedan tener comportamientos lo más espontáneos posibles.
¿Cómo son los espacios donde se realiza la exploración judicial de los menores?
Esta es una parte del proceso que ha mejorado mucho en los últimos años, aunque todavía de forma desigual según la localidad.
Cada vez más juzgados de familia cuentan con salas específicas para la exploración de menores, pensadas para que el entorno no resulte intimidante. Nada que ver con una sala de vistas convencional, suelen tener mobiliario adaptado a los niños, colores cálidos, juguetes o material de dibujo que ayuda a romper el hielo con los más pequeños.
En algunos casos, la sala está equipada con cámaras, de modo que el juez o el equipo técnico pueden observar desde una sala contigua sin estar físicamente presentes, lo que facilita el contacto con el menor y el desarrollo de la conversación.
También se procura que el niño no cruce por las zonas de espera donde se encuentran los adultos.
En todo momento se prioriza al menor y se toman las medidas necesarias para su comodidad —dentro de lo excepcional de la situación—.
¿Qué puedes hacer tú como padre o madre antes de la exploración judicial de tu hijo?
Lo más importante que puedes hacer es tratar de normalizar la situación. No le prepares respuestas, no le hagas preguntas sobre qué dirá, no le transmitas tu angustia sobre el resultado. Los niños son muy perceptivos y ese tipo de presión (aunque el origen sea el amor, el miedo y la necesidad de protección) les hace daño y puede perjudicar en el propio proceso.
Es importante trasladarles que deben ser sinceros, expresarse con libertad y no quedarse callados pues es su momento “de protagonismo” entendido en el buen sentido, y no como una carga o responsabilidad.
Por último, recalcar que la exploración judicial de los menores no es una prueba como tal, sino un derecho de los menores a ser escuchados que ejercen de distintas formas en los procedimientos de familia, siendo nuestra obligación el garantizar que puedan hacerlo de la forma más garantista posible.
En todo caso, y dado lo intimidante que puede ser esta situación, lo mejor es que acudas a un despacho de abogados especializado en procesos de divorcios, separaciones, custodias… como Vestalia Abogados de Familia e Infancia que pueda explicarte qué ocurrirá en la intervención de los menores.
Contamos con un equipo de abogados de custodia de hijos en Madrid que te asesorará y asistirá legalmente, acompañándote en un momento tan duro y delicado, especialmente si existe tensión entre los progenitores y el divorcio se está desarrollando de forma contenciosa.
En Vestalia nos enorgullecemos de contar con un equipo jurídico que se define por principios profesionales de honestidad, alta especialización y vocación.
Nuestros profesionales cuentan con una sólida formación y experiencia en derecho de familia, infancia y sucesiones, tanto a nivel nacional como internacional, lo que nos permite abordar cada caso familiar con eficacia, sensibilidad y soluciones personalizadas.
Podemos ayudarte y asesorarte desde el principio. Porque creemos que tener toda la información y sentirte acompañado por especialistas con muchos años de experiencia en casos como el tuyo, puede facilitarte mucho el proceso.
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