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PrivacidadVivimos, es evidente, en un mundo hiperconectado.

Las ventajas que Internet nos proporciona son incuestionables, permitiéndonos relacionarnos a nivel global con total inmediatez e interactuando y compartiendo información, propia o ajena, hasta convertir el mundo 2.0 en el mejor escaparate de nuestras vidas.

Sin embargo, esa hiperconexión tiene también sus riesgos, llegando a representar serias amenazas que pueden convertirse en peligros reales y serios de no mediar un uso responsable de las herramientas que el mundo digital pone a nuestra disposición y, lo que es peor, al alcance de nuestros hijos.

Es por ello que una adecuada educación digital se torna como imprescindible, tanto en el ámbito familiar como en el escolar, a la hora de que nuestros menores no solo estén protegidos sino que lo estén en base a un comportamiento seguro y libre de riesgos.

La prohibición es, al margen de un camino cuando menos erróneo y francamente complicado de controlar, la mejor manera de incitarlos a tener comportamientos peligrosos. A todos nos atrae lo prohibido y a nuestros adolescentes, aún más.

Además, aunque en base a un férreo control dictatorial consiguiéramos que no accedieran a internet ni a sus redes sociales en casa, no podríamos impedir que lo hicieran en casa de un amigo, en el colegio o en un bar a través de una wifi abierta.

La solución pasa, inequívocamente, por un acompañamiento en su descubrimiento del mundo digital, explicándoles detalladamente los riesgos a los que se exponen y llegando a acuerdos con ellos sobre lo que se debe y no se debe hacer.

Una correcta configuración de las redes sociales y cuentas en internet, con especial hincapié en el concepto de privacidad y de los riesgos a los que nos exponemos a la hora ce compartir según qué información, deberá ser el primer paso a la hora de velar por la seguridad de nuestros menores.

Sin ánimo de asustar, sino más bien de concienciar de los peligros que nos podemos encontrar ahí fuera, podemos enumerar los riesgos más importantes a los que nos podemos enfrentar:

  • Ciberbullying (acoso escolar a través de internet). La utilización de plataformas de mensajería y redes sociales para el acoso, en cualquiera de sus manifestaciones, es, sin duda, la principal amenaza a la que nos enfrentamos. Los adolescentes no siempre valoran el daño que pueden causar a un amigo o compañero con un mensaje o una publicación.

Familias&TICEl aparente (y falso) anonimato que ofrece la red les “envalentona” para hacer en las redes lo que no harían en la vida real. Es por ello que una educación basada en el máximo respeto hacia los demás y a que no hagan a los demás lo que no les gustaría les hicieran a ellos, ayudará a reducir este tipo de situaciones.

Ante la más mínima señal o comportamiento anómalo que detectemos deberemos actuar de manera rápida y contundente comunicando la situación a la dirección del colegio (si se da en el ámbito escolar) y, en todo caso, a las autoridades, para evitar que una presunta broma se convierta en sufrimiento para quien es víctima inocente de este tipo de comportamiento.

  • Grooming (acoso sexual a través de internet), se produce en la mayoría de casos, partiendo de una suplantación de identidad. La falta de validación de los perfiles de usuario en las redes sociales y programas de chat y/o mensajería hace muy sencillo para un acosador hacerse pasar por quien no es para ganarse la confianza de nuestros menores.

Redes-sociales-adolescentesAl margen de una precaución máxima a la hora de aceptar contactos desconocidos, sin foto de perfil o con una foto demasiado atractiva, debemos inculcar a nuestros menores un modo de conducta que les haga desconfiar de los desconocidos. Si lo haceos en la vida real, cuánto más necesario es en el mundo digital donde, como decimos, nada o casi nada es lo que parece.

  • Sexting (difusión o publicación de contenido sexual a través de internet). Como consecuencia de esta facilidad que presenta la red para suplantar identidades y perfiles de redes sociales, los ciberdelincuentes y acosadores tratan de ganarse la confianza de los menores mediante engaños y, una vez consiguen ese grado de “intimidad” les piden imágenes y/o videos en actitud comprometida. Una vez que se les da o que quieren comienza el calvario en forma de chantajes, amenazas y extorsiones.

Una vez más, la prudencia y el sentido común debe regir nuestro comportamiento y el de nuestros hijos, debiendo ser premisa la concienciación sobre los riesgos a los que se exponen si acceden a este tipo de prácticas.

Uso-Responsable-TICSin embargo, tampoco debemos de ser catastrofistas. Si bien esos riesgos (y otros) existen y están ahí, no es menos cierto que con unas pautas de comportamiento seguro podemos minimizar su alcance.

A modo de resumen os sugerimos una serie de pautas nos ayudarán a proteger la seguridad de nuestros menores:

  • Acompañamiento constante a la hora de decidir las redes en las que tendrá presencia activa así como en la configuración de cada cuenta, su privacidad y el modo de funcionamiento. De un modo consensuado, siempre. Todos hemos sido adolescentes y sabemos lo poco que les gustan las reglas impuestas. Dialogando con ellos y llegando a acuerdos sobre lo que pueden y no pueden hacer asegurará su cumplimiento.
  • Establecer unos horarios de uso tanto de internet como de ordenadores, tablets y demás dispositivos. Si bien, como decimos, debería de ser de forma consensuada, no tiene sentido que permitamos a nuestros menores estar navegando a altas horas de la noche. En este sentido, para no caer en tentaciones, se pueden configurar los dispositivos restringiendo el acceso a internet a las horas que hayamos negociado que no debe hacerse.
  • No es mala práctica, al contrario, que los menores nos tengan dentro de sus contactos en sus redes sociales. No se trata de quebrar su derecho a la intimidad, por descontado, pero de cara a posibles acosadores, el que vean que entre sus contactos hay adultos responsables hace que se lo piensen dos veces antes de iniciar cualquier tipo de maniobra.
  • Del mismo modo que en la vida real sabemos quiénes son los amigos de nuestros hijos, en el mundo virtual, con más razón. No se trata, como decimos, de limitar o menoscabar su privacidad, pero sí que debemos conocer en qué círculos se mueven, con quien chatean (no lo que chatean, pero sí con quién) y qué gustos tienen.
  • En esa misma línea, dedicar algún día a la semana a navegar con ellos por internet será la mejor manera de conocer no solo sus hábitos de navegación sino también sus gustos y se convertirá, en caso de ver algún comportamiento sospechoso, en la primera y más temprana señal de alarma. Además, en el caso de que no haya de qué preocuparse, es un hábito que reforzará los vínculos con nuestros hijos, nos acercará aún más a ellos y mejorará la comunicación y confianza.
  • vestalia asociados - uso responsable TICLa edad mínima para tener cuenta en Google y redes sociales es, en España, 14 años. Si tenemos hijos menores de esa edad somos nosotros los responsables de sus cuentas y, por tanto, deberíamos, si no tener las contraseñas de acceso a sus cuentas, al menos tenerlas configuradas para que nos notifiquen cuando acceden.
  • Es importante concienciarles de los peligros de ofrecer información en exceso. Es importante que no den pistas de dónde están, a dónde van o cuáles son sus recorridos habituales. En este sentido tener desactivada la geolocalización (o no compartir la ubicación en redes) es fundamental de cara a no dar excesivas pistas de por donde se mueven.
  • En internet, una vez que lanzamos cualquier información, sea del tipo que sea (imágenes, textos, datos, videos..) perdemos el control sobre ella. Pasa a estar en la red y cualquiera, aunque no esté en nuestra red de contactos, puede quedársela. Es un tema en el que es necesario insistir con los menores y que, bien trabajado, ayudará a que sean más responsables de sus actos. Si piensan dos veces antes de darle al intro, también terminarán haciéndolo en el mundo real.

photo-1447708900092-b2772972e50eTodo cuanto hagan nuestros hijos en internet depende de nuestro grado de implicación y acompañamiento con ellos. Si “pasamos” y les dejamos a su libre albedrío, seguramente terminarán por meterse en problemas y envueltos en alguna situación desagradable.

Si, por el contrario, les acompañamos, informamos, educamos y guiamos de manera positiva y llegamos a acuerdos sobre el uso adecuado de la red, no solo conseguiremos minimizar sus riesgos sino que lograremos, sin duda, una mayor conexión y sintonía con ellos.

12246970_929411660461358_2179095513185665800_nJosé Fernández Sánchez

Co-founder & CEO de fun4Shoppers

@JFS_1969