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“La gloria es ser feliz; no es ganar aquí o allí. La gloria es disfrutar practicando, disfrutar cada día, disfrutar trabajando duro, intentando ser mejor que antes”

Rafa Nadal

IMG_1857Según los expertos en neuro-lingüística las personas somos el mensaje que nos lanzamos, el mensaje que solemos repetirnos; ese mensaje que escuchamos también desde fuera e interiorizamos.

La propia repetición de estos mensajes que elaboramos a partir de la experiencia es la que va generando y configurando el conjunto de creencias que tejemos en nuestro itinerario vital.

De la misma forma, estos expertos argumentan la plasticidad que, particularmente, tiene el cerebro de la persona en las primeras edades.

De ahí la trascendencia de esas experiencias primigenias en orden a la configuración de la personalidad y el carácter propio del individuo.

IMG_1856Queremos pensar que, en este sentido, la toma de conciencia de las familias se ha visto enriquecida exponencialmente en los últimos años.

Y es en este contexto en el que la práctica deportiva puede desempeñar un papel decisivo para el niño.
Vamos a centrarnos en la dimensión emocional, en la que ciframos cuatro posibles elementos de desarrollo que pueden potenciarse desde el deporte:

 

  1. AUTOESTIMA/AUTOCONCEPTO. Relacionado con el desarrollo de la dimensión intrapersonal. A través del deporte, el niño crece en autoestima y va generando concepto de sí mismo. (Sentirse capaz).

 

  1. Relacionado con la dimensión extrapersonal. Cuando el soporte de la práctica deportiva es el equipo, el niño tiene la oportunidad de descubrir el valor del grupo, la importancia de pertenecer, aportar y enriquecerse. (Sentirte parte).

 

  1. Relacionado con los roles y la responsabilidad. Por medio del deporte, el niño tiene la posibilidad de asumir objetivos de desarrollo y competencia personal que, además, contribuyen a la consecución de objetivos colectivos. (Sentirte útil).

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  1. GESTIÓN de la FRUSTRACIÓN y el LOGRO. Relacionado con las emociones limitantes y potenciadoras que el ser humano genera desde que toma consciencia de sí mismo e interacciona con la realidad. El deporte puede convertirse en un marco y un escenario propicio para conocerlas y aprender a gestionarlas de forma equilibrada. (Sentirte en acción).

 

De manera muy generalizada, la práctica deportiva es una actividad placentera para el niño, y como tal, se convierte en un espacio natural de aprendizaje.

Es posible que los adultos tengamos mucha responsabilidad en su cuidado; en entenderla de este modo y no de otro que bien pueda convertirla en algo muy distinto a ese privilegiado entorno de desarrollo personal y colectivo.

 

FullSizeRenderGabino Carmona Colón.

COACH Deportivo – Ejecutivo

Profesor de ESO-BACH.

Twitter: @gabino_cc

Blog: gabinocarmonacolon.blogspot.com